martes, 24 de junio de 2008

¡GRACIAS ALBERTO!

gracias, alberto, por darle una enorme estatura moral a la asamblea nacional constituyente.
gracias, alberto, por haber inaugurado -sí, inaugurado- la democracia participativa en el ecuador.
gracias, alberto, por escucharnos a todos, por liderar el proceso político más importante de los últimos 30 años y el mejor encaminado -tal vez, eso sólo lo dirá el tiempo- de la historia de la república.
gracias, alberto, por haberle demostrado al país que la constitución no estaba escrita y guardada en un cajón para aprobarla a la velocidad del rayo y dando órdenes de levantar la mano y cerrar los ojos.
gracias, alberto, por corregir.
gracias, alberto, por decidir lo que hubo que decidir para que la constitución vaya tomando la forma justa que hasta ahora tiene y que augura tiempos de verdadera revolución ciudadana, tiempos en que la patria será de todos y todas.
gracias, alberto, por la ecuanimidad, por la brillantez y por la honestidad. también por el valor.
lamentablemente, alberto, entre todo ello, algo faltó para que no falte tiempo. algo que no debe solucionárselo con una prórroga que escapa al reglamento aprobado en referéndum. tal prórroga le daría armas a la derecha y al miedo, a argumentar que la constitución toda es inválida.
lamentablemente, alberto, lamentablemente para la asamblea y para la patria, algo faltó para no quedar entre la espada y el precipicio; para no dejar a la revolución ciudadana sin el protagonismo -sólo por algunas semanas, estoy seguro- de su figura más brillante. ahora vendrán días grises y difíciles en que los asustadores se apurarán en sembrar el desconcierto, la desconfianza y el miedo. a ellos se refería león gieco cuando decía "... es un monstruo grande y pisa fuerte / toda la pobre inocencia de la gente..."
por lo demás, el tiempo y la historia -esos dos amantes- recogerán el nombre de alberto acosta para situarlo dentro de la urna que conserva la prístina selección de los grandes que forjaron la patria. huelga mencionar sus nombres. sus muy pocos nombres.
¡grande alberto! y que el monstruo no nos gane la moral. que no nos ganen la moral los que no la tienen.

1 comentario:

  1. Exacto! Que no nos gane la moral quien no la tiene!

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