jueves, 30 de octubre de 2008

CORREA Y ROMERO.

hace pocos minutos el presidente correa se ha ausentado de la cumbre iberoamericana de presidentes y jefes de gobierno que se desarrolla en san salvador para ir a hacer una visita oportuna, justa y decidora: fue a visitar la tumba del arzobispo óscar romero.
romero fue un sacerdote comprometido con las causas de los perseguidos, de los excluidos, de los pobres de recursos y de oportunidades. había nacido en 1915 y para los años '60 y '70 se había convertido ya en una voz incómoda para quienes gobernaban la nación, los seminarios y los púlpitos. el salvador vivía los dolorosos prolegómenos de una guerra civil que le costaría al hermoso país centroamericano 12 años de sangre, miles -sí, miles- de muertos.
el 24 de marzo de 1980, mientras el obispo romero decía misa, fue ejecutada la feroz orden del dictador arturo molina, el abyecto gobernante salvadoreño a quien romero había emplazado para que responda por decenas de asesinatos perpetrados en meses y años anteriores. romero hablaba con valentía en el proscenio sagrado cuando las balas callaron su voz en acaso la escena de crimen más execrable de la historia americana.
(aprovecho: eso es -con horror- una dictadura. en las dictaduras las palabras se ahogan con sangre. mientras podamos, en ecuador, hablar de dictadura, es porque no la tenemos.)
romero es hoy, 28 años después, un ejemplo de valor ciudadano y un ejemplo de hermosa amalgama entre espiritualidad y heroísmo. no puso la otra mejilla romero, puso el corazón para detener las tropelías. la visita del representante de la ciudadanía ecuatoriana a su tumba es un justo y postergado homenaje a un hombre de dios y de los humanos, que pudo engordar y vestirse prístino como algún obispo que me es muy próximo, pero prefirió un camino más cristiano.
la visita de correa abona para la consolidación de nuevos tiempos, de mejores tiempos. tiempos que, como puentes estrechos e incómodos, nos llevan de la orilla del pasado a la margen de una mejor sociedad en agotadora caminata. agotadora, pero necesaria.

1 comentario:

  1. Gracias por compartir parte de la historia de grandes hombres como este.

    Estamos viviendo tiempos de cambios, de reconocimientos, de hechos... muchos mejores tiempos.

    am

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