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lunes, 24 de octubre de 2011

MARKETING CON RESPONSABILIDAD SOCIAL.

[Las clases del vendedor de sueños - 4/10]
Con mucha frecuencia escucho a vocer@s y directiv@s de empresas decir que éstas son socialmente responsables por haber hecho una donación o por haber desplegado una campaña que estimuló a sus client@s a consumir un producto bajo la promesa que esa compra generaría un aporte a una institución benéfica.  Paja. La Responsabilidad Social es otra cosa.

La Responsabilidad Social (RS) es el compromiso adquirido por un individuo o una empresa para desarrollarse respetando su entorno.  Ese compromiso está normado por la ISO26000 y, para el campo empresarial, considera trabajar sobre 7 ejes: proveedores, empleados, clientes, accionistas (transparencia de gestión), comunidad, estado y naturaleza. Como es fácil colegir, donar dinero a un albergue de niños es una acción muy noble, pero no alcanza por sí sola para calificar a la empresa como socialmente responsable.

Por otra parte, el término Marketing Social (al parecer acuñado por Kotler y Zaltman en 1971 en su artículo conjunto titulado Social Marketing: An Approuch to Planned Social Change) se refiere a acciones -a menudo tácticas- empleadas por una empresa para promover una conducta social favorable a cierto grupo vulnerable de la sociedad o a un tema de interés comunitario.  Por ejemplo, cuando un supermercado resuelve cobrar por sus fundas plásticas para estimular que sus clientes usen fundas de tela reutilizables, podría estar haciendo Marketing Social.  Cuando una marca de leche ofrece donar el 1% de sus ventas a un albergue de refugiados también.  Son acciones nobles, algunas pueden llegar incluso a ser filantrópicas, pero en ningún caso alcanzan para que la empresa se autodenomine socialmente responsable.

viernes, 9 de septiembre de 2011

LAS FLATULENCIAS DE LOS DIOSES.

[artículo redactado para Markka Registrada en marzo de 2011 a propósito del entuerto legal y ético que enfrentaba -y enfrenta todavía- una conocida multinacional de bebidas. por esas cosas que tiene el fútbol, recién fue publicado en la edición 65 (agosto) de la referida revista. ¿????]

La leyenda da cuenta de unos dioses del sur de África que decidieron atravesar los océanos y las cordilleras en busca de lúpulos nobles y cebada seleccionada. En su periplo fueron dejando parentela en latitudes lejanas y próximas, frías y tropicales, áridas y boscosas, burguesas y populares, y también en la latitud 0º 0’ 0’’. Es precisamente allí donde ocurre un episodio que comentaré en otro artículo, ya que en éste trataremos sobre la construcción de marcas con Responsabilidad Social.

Tradicionalmente la construcción de una marca ha tenido tres frentes de trabajo: el producto per se, la imagen del producto y la proximidad del mismo a sus consumidores y consumidoras. Bajo estos tres paraguas opera todo lo demás. Así, por ejemplo, la calidad, los costos y el precio de venta influyen en producto. La distribución y la comunicación aportan a la proximidad, y la publicidad en c

onjunto con el diseño gráfico son afluentes de la imagen. Podríamos seguir, pero dado que estoy escribiendo en una revista especializada esto será suficiente para ambientar lo que viene después.

El párrafo anterior empieza diciendo “tradicionalmente” porque ahora la construcción de marcas –branding, para noveler@s- deberá incluir dentro de sus protocolos a la Responsabilidad Social (RS), con lo que el nivel de complejidad de la tarea aumentará considerablemente. La Responsabilidad Social (RS) tiene, a su vez, sus propios ejes: gestión, empleados, proveedores, clientes, comunidad, naturaleza y estado. La construcción de marcas con criterios socialmente responsables deberá considerar la óptima preservación de los siete ejes o campos antes señalados. No debería, por ejemplo, construirse una marca sobre las cenizas de un atropello a la naturaleza o de cohecho a autoridades judiciales. Dicho de otra manera: una empresa contaminante o cohechadora, por muy exitosa que sea en ventas y por muy querida que sea por la ciudadanía, no es socialmente responsable. Punto.

La RS no tiene el carácter mandatorio de una ley, lo que permite que en la actualidad algun@s gerent@s miren para otro lado cuando se habla del tema. Sin embargo de a poco van llegando regulaciones que, por más que sean parciales y algunas algo ingenuas, sirven para ir sembrando conciencia. Del otro lado, en la esquina de los y las consumidor@s, el fruto está madurando lentamente: no tenemos aún en Ecuador un mercado sensible y exigente que discrimine entre una empresa socialmente responsable y una que no lo es, pero pronto lo habrá. Por ahora, aunque no por mucho tiempo, el tema de la RS parece estar solo a voluntad y cálculo de los y las empresari@s. Es aquí cuando aplica la sentencia de Valdano, ex campeón del mundo de fútbol y escritor: “ganar quieren todos, pero solo los mediocres no aspiran a la belleza”. Convengamos en cambiar belleza por Responsabilidad Social. Seguimos.

Es muy complejo para un o una Gerent@ de Marca desarrollar su trabajo en el marco de la RS por una razón tan sencilla como contundente: los conceptos tradicionales de la construcción de marcas dependen de él o ella, pero la RS está en manos de la alta directiva de la organización. Bien lo acota Anna Carballo, del Observatorio de Economía Solidaria (www.oesolidaria.org): “si queremos que las organizaciones sean responsables tenemos que llegar a las personas, debemos conseguir que quienes tomen las decisiones sean responsables”. Construir marcas socialmente responsables requiere, por tanto, de Gerent@s de Marca con gran capacidad de gestión hacia dentro de las empresas; allá tienen que llevar su mensaje a García y persuadir, exigir, demostrar que en medio del fango hediondo de un sistema capitalista desgastado, corrupto y egoísta pueden surgir empresas que, sin perder su norte económico, postulen también por una conducta cuidadosa, inclusiva y transparente con su entorno.

El antiguo Gerente de Marca seguirá pensando en las campañas publicitarias y en las donaciones con cámaras de televisión y rueda de prensa incluidas. Pobre de él. El futuro no le ha guardado espacio a sus prácticas ni a su marca ni a la empresa en que labora. Conforme transcurra el tiempo la imagen de una marca cada vez se ligará más con la identidad de la misma y de la empresa que la ampara. La imagen es externa, la identidad es la esencia. En palabras de Juan Cardona, del Foro de Reputación Corporativa (www.reputacioncorporativa.org): “la imagen que ofrezcas debe estar basada en la realidad de las acciones que realices.” Nada más preciso para describir el futuro inmediato en el que no será importante qué haga la empresa con sus réditos sino cómo los consiguió, a quién cohechó, sobre las cabezas, corazones y bolsillos de quién transitó para lograr sus 30 monedas de traición a la ciudadanía y al estado que le permitió existir. O, por el contrario, qué campos cuidó y a quienes ayudó a desarrollar incluyéndolos en su camino al progreso.

El Marketing, disciplina bajo la cual se realiza la construcción de marcas, se enfrenta entonces a un ineludible gozne histórico: a sus postulados tradicionales de satisfacción del cliente tendrá que añadirle un acápite que en alguna parte incluya a la RS, caso contrario pasará a ser un área generadora de ingresos riesgosos, cuestionables y de cortísimo plazo.

El artículo debiera haber terminado, pero me quedan disponibles todavía algo así como 200 palabras, así que retomaré la leyenda del primer párrafo: en la latitud ecuatorial los dioses aprendieron a jugar fútbol, hicieron publicidad, ganaron premios, pusieron a beber a los nativos una agüita amarilla que no era cálida ni tibia, vendieron mucho y se convirtieron en dioses del mercado. Un día, un soleado día, los dioses enfermaron. Algo dentro de sí no andaba bien y tenían gases nauseabundos. La flatulencia de los dioses se cura con una dosis de vitamina RS, dijeron los médicos. Pero los dioses eligieron otro remedio y fueron a comprarlo a la medianoche. Era una pócima de origen abyecto que gustosos pagaron con cheque. Con un cheque de seis cifras. Y larín, lara.

domingo, 16 de enero de 2011

VELOCIDAD CONDUCE AL PODER.


comparto con ustedes un artículo que diario expreso me solicitó para el suplemento "¿qué nos trae el 2011?" publicado el pasado domingo 09 de enero. el suplemento reunió 25 opiniones calificadas sobre igual número de temas y sus proyecciones para el año en curso. una de las 25 opiniones -inmerecidamente- es la mía y versa sobre patrones de comportamiento y consumo del mercado ecuatoriano urbano. destaco el crecimiento de las redes sociales, la expansión del supermercadismo y la progresiva mayor capacidad de compra de la población. a continuación el texto original.

CONSUMO.

La primera década del siglo nos deja un paquete de tendencias en vías de consolidación cuya mayor complejidad estará dada por los diferentes ritmos de desarrollo de cada una de ellas y por el tiempo de reacción requerido por las empresas para enfrentarlas. De “información conduce al poder” podríamos mutar a “velocidad conduce al poder”.

Desde el poder, dicen algunos gremios empresariales, se desestimula la inversión privada. Sus razones tendrán, pero con la copa medio llena veremos que el sueldo básico unificado crecerá en 10% a partir de enero de 2011 y que el desempleo (9.1% en 2009) lo tendremos en alrededor de 7.0%. Otros elementos coadyuvantes son la inflación controlada en menos del 4.0% y la política de bonos (solidario, de vivienda) que le permite a buena parte del 23% de quienes viven debajo de la línea de la pobreza integrarse al mercado de consumo de bienes a los que antes no accedían. La visión macro del mercado se complementa con la enorme inversión pública en los proyectos Coca Codo Sinclair y Refinería del Pacífico. Entre los dos generarán miles de puestos de trabajo y miles de adquisiciones de bienes y servicios que significarán dinero en manos de consumidores y consumidoras dispuestas y necesitadas de comprar productos en mercados, tiendas y autoservicios.

Precisamente algunos autoservicios, de forma muy sagaz, están multiplicando el número de supermercados de formato pequeño en zonas suburbanas y ciudades menores del país, otrora frecuentes compradoras de tiendas y mercados. La cultura del supermercadismo –con todos sus bemoles sociales, que no son pocos- se nos seguirá metiendo por rendijas y celosías. Con los malls, sus primos mayores, sucede lo mismo, por ello se cuentan en decenas los que se han construido o ampliado en los últimos doce meses, y la tendencia seguirá en 2011. Es un hecho: la mejor y mayor oferta se va a concentrar en espacios cerrados, y éstos van a seguir acercándose a su casa.

Su casa, por su parte, se hará cada vez más divertida: más canales de televisión por cable; súmele a esto las versiones HD y 3D, el internet banda ancha y la oferta

de comida a domicilio y ya no sabemos si es una casa o un club social. Además siguen ganando espacio los smartphones (Blackberry y Ipod) que reúnen decenas de funciones y también sirven para llamar por teléfono. Es el mundo del entertainment para el cual todo es un escenario de comedias ligeras: sirven para distraer y divertir con ingentes dosis de dopamina social. Esta es, quizás, una de las tendencias de más rápido y sigiloso desarrollo.

Poco sigiloso es, en cambio, el crecimiento de las redes sociales, donde millones de usuari@s se expresan a diario dejando su impronta fotográfica, textual, gestual incluso. El terremoto de Chile y el 30-S empezaron a revelar el poder de comunicación e influencia que pueden llegar a tener en una ciudadanía (o un mercado) que demanda ser escuchada por alguien más que un call center, mientras en la otra orilla las empresas intentan (e inventan) ligar emocionalmente a marcas y client@s. Redes sociales será la tendencia que mayor desarrollo llegue a tener durante 2011 si nuestras empresas se deciden a usarla proactiva y responsablemente.

Responsables también deberán ser las empresas al tenor de la norma ISO 26000 sobre Responsabilidad Social. El concepto no manda distribuir utilidades bondadosamente regalando centavitos, sino a obtenerlas con responsabilidad y legitimidad. El año que empieza abrirá numerosos foros y originará primeros pasos hacia conductas empresariales socialmente responsables, pero ¿valorará el mercado prácticas, por ejemplo, de preservación ambiental? ¿Debe la empresa esperar a que sean valoradas para empezar a practicarlas o debe hacer una labor tutorial con su clientela?

Tenemos, como país y como mercado, un 2011 con tendencias muy bien perfiladas tanto de oferta como de consumo. Es un año para que las empresas aprovechen ciertos visos de estabilidad económica y política (aunque pueda haber referéndum revocatorio) y se aproximen tanto como sea posible al mercado de consumidores y consumidoras que están recibiendo un creciente influjo de nuevos modelos de oferta, nuevos estilos de vida y nuevos mecanismos de comunicación.

Yo tengo clientes fieles –me dijo un empresario hace poco. Rebuc sic stantibus (mientras las cosas sigan así) –lo complementé. Y las cosas (algunas, ¿cuáles?) han cambiado ya desde que yo escribía estas líneas hasta este momento en que usted las lee.

Velocidad conduce al poder.

viernes, 12 de noviembre de 2010

POLUCIÓN: DE LAS 4 P'S A LAS 7 R'S.

"...las chimeneas vierten
su vómito de humo
a un cielo cada vez
más lejano y más alto.
por las paredes ocres
se desparrama el zumo
de una fruta de sangre
crecida en el asfalto.

ya el campo estará verde,
debe ser primavera
cruza por mi mirada
un tren interminable.
el barrio donde habito
no es ninguna pradera:
desolado paisaje
de antenas y de cables..." (sabina, calle melancolía)

mientras sabina entona esos versos yo camino por la hostil guayaquil: la de soportales a desnivel, grandes avenidas sin pasos peatonales, veredas estrechas sembradas de postes y no de árboles, conductores agresivos y humo, mucho humo. humo a veces imperceptible.
la señora de la carne en palito produce humo y lo ventea con su abanico de mimbre, los quemallantas
financiados por la oposición lo producen para generar desorden y protegerse de las lacrimógenas, los y las pobres enferm@s que todavía consumen (y l@s consume el) cigarrillo también aportan lo suyo, y qué decir de los dos mayores productor@s: automovilistas y fabricantes. tod@s ell@s (y much@s otr@s) aportamos a la polución ambiental por agentes no biológicos, en menos palabras: le cagamos los pulmones a l@s demás.

las afectaciones a la salud de las vías respiratorias son muchísimas (ver http://sisbib.unmsm.edu
.pe/BVRevistas/anales/v58_n2/asma.htm), pero se esconden en diagnósticos de asma, rinosinusitis, alergias, gripes, etc. y el costo social es incalculable, tanto para el estado como para la ciudadanía per se. es el costo del progreso, dirán algun@s. costo de mierda, digo yo. y costo que, en gran medida, se puede evitar. se debe evitar: el costo de atender en la red hospitalaria pública a un ciudadano afectado en sus vías respiratorias (por la contaminación que producimos día a día) pudiera usarse en educar a un niño, en otorgar microcréditos a una familia emprendedora de escasos recursos o en miles de otras necesidades de la sociedad ecuatoriana.
en el ámbito empresarial, por su parte ya hay algunas corporaciones apostando por la responsabilidad social y, para fingir que lo hacen bien, donan unos pocos pesos (muchas veces amarrados a la compra de ciertos productos con lo que la buena intención entra en duda) a alguna causa que, a más de merecerlo y necesitarlo, vende: niños huérfanos, enfermos de
cáncer, comunidades pobres, etc. pero mientras tanto quisiera ver cuántas de esas empresas protegen a sus empleados y a las comunidades aledañas de la polución ambiental que producen. o, mejor aún, cuántas de esas empresas se esmeran en reducir al mínimo los niveles de contaminación que generan, aun a costo de sus utilidades. esa sería una verdadera aproximación a la responsabilidad social. el resto es un alka seltzer para la conciencia y una bonita máscara para ocultar el rostro gris de un contaminador full time.
en nombre del marketing, sus 4 P's y la imagen de marca se construyen tantas farsas, que es necesario que los y las nuevas cultor@s de esta disciplina conozcan desde jóvenes el pantano en el que quieren transitar. sugiero, para ello, la lectura de "el libro negro de las marcas" (werner y weiss; debate). en él se desnudan los atropellos ambientales y humanos realizados por las marcas impolutas que luego llegan a nuestros mercados a dar clase de branding y responsabilidad social, y a ganarse los premios de niños buenos.
cierro el apunte señalando que no sólo las empresas fabricantes tienen tarea pendiente, la sociedad civil toda debe exigirse y exigir normas regulatorias que nos garanticen aire para respirar. digo, no estoy pidiendo mucho: aire, no más. normas que, por ejemplo, condenen severamente a quienes contaminan desde sus automóviles y a quienes fuman (y permiten fumar) en lugares cerrados. sugiero la lectura de http://www.respirarparana.com.ar/2008/01/basta-de-polucion/ y de http://ecofield.com.ar/blog/?p=1772, donde se detallan algunos criterios y medidas que se empiezan a generar desde la sociedad civil. y sugiero también que revisemos las 7 R's del consumidor ecológico (http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/urbano/2010/11/11/1970
38.php), que bien le caen a empresas, ciudadanos y ciudadanas.
casi se me pasa por alto "puerto limpio" (o sea vachagnon: no ha cambiado nada) y sus deficiencias que tanto aportan a la contaminación ambiental y que no se notan igual en el suburbio que en los ceibos, pero mejor lo dejo allí, y me guardo el tema para otro apunte.
aire para respirar. no es mucho pedir, ¿o sí?